viernes, 15 de agosto de 2008

Después del Ponche

He estado meses ponchada.
No, no es como estar deprimida para quien se esté imaginando eso. Es mucho peor. Al menos cuando estás depre, te sientes triste por algo y sufres.
Estar ponchada es como estar en el limbo, no tienes fuerza, todo está oscuro y claro, cuando te das cuenta, es que te has pasado meses en un closet, tienes un agujero (que no estaba diseñado) en alguna parte del cuerpo y por ahí se te fue la vida.
Pues no tengo mucho que contar. Y no es que mi vida sea particularmente excitante fuera de la cama, pero al menos podría decirles los chismes que he leído o los programas de la tele, pero después de meses ponchada, no sé nada y casi no entiendo nada del mundo. Hay cosas que tuve que volver a entender.
Lo único que recuerdo es la vulcanizadora, el calor, y las manos gruesas y manchadas del hombre que atendía el lugar, que me apretaban con morbo después de inflarme.
Estos son las desgracias de ser una muñeca inflable.